De un Legado Familiar a un Liderazgo en la Industria: Cómo Ritchie Lakeland Oil Company Sigue Avanzando con Otodata
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En el norte de Wisconsin y la Península Superior de Michigan, donde los inviernos extremos exigen verdadera confiabilidad, Ritchie Lakeland Oil Company se destaca como un referente de servicio, esfuerzo y orgullo generacional. En el centro de esta operación está Matt Ritchie: líder de tercera generación, gerente de operaciones y orgulloso heredero de un legado que comenzó en 1969 con sus abuelos.
“Yo estuve en la oficina a los tres días de nacido”, dice Ritchie. “Mi mamá se tomó dos días libres y al tercero ya estaba de regreso en su escritorio conmigo a su lado”. Ese inicio temprano marcó el ritmo de toda una vida dentro del negocio. A los nueve años, Ritchie ya pintaba tanques. A los once, llenaba cilindros. Hoy ayuda a dirigir una empresa que atiende a más de 28,000 clientes en diez ubicaciones —y aún conduce camiones durante todo el año.
Construido con Servicio, Impulsado por el Corazón
¿Qué impulsa a Ritchie? “Los empleados y los clientes”, responde sin dudar.
“Es divertido ver a nuestro equipo pensar de manera creativa y resolver problemas. Y es aún mejor cuando hacemos felices a los clientes, especialmente cuando alguien más los ha decepcionado. Nos gusta llegar y salvar el día”.
Esa mentalidad define el enfoque de Ritchie Lakeland. “Nos gustan los trabajos difíciles. Cuando otros dicen que no, nosotros encontramos la manera de decir que sí”.
Es una filosofía arraigada en la familia. El abuelo de Ritchie inició el negocio de combustible en 1969. Sus padres agregaron el propano en 1995 —el mismo año en que nació Matt. “Una historia curiosa”, comenta. “Mi papá puso un anuncio de propano en las Páginas Amarillas sin decirle a mi mamá. Ella empezó a recibir llamadas y no entendía por qué. Resultó que mi papá ya nos había comprometido con el siguiente capítulo”.
Una Reputación en la que Puede Confiar
Hoy, Ritchie Lakeland vende diésel, gasolina y propano, con un fuerte enfoque en el servicio residencial. “Somos diferentes a la mayoría de las compañías”, explica Ritchie. “Nos importa más nuestra reputación que nuestro tamaño. Ser más grande no siempre es mejor. Queremos ser perfectos en nuestro nicho, o lo más cerca posible”.
Ese compromiso se nota en momentos grandes y pequeños. El invierno pasado, una cliente llamó angustiada: su proveedor anterior la dejó sin propano en temperaturas bajo cero y quería cobrarle $500 para rellenar el tanque. Ritchie fue personalmente a su casa para solucionar el problema. “Cuando llama, nosotros contestamos”, afirma.
Pasarse a Otodata: Un Cambio Total en Monitoreo
Antes de Otodata, Ritchie Lakeland usaba otro sistema de monitoreo —con resultados decepcionantes. “Teníamos 1,000 monitores instalados y se podían contar con los dedos de las manos cuántos realmente funcionaban”, recuerda Ritchie. “Fue un fracaso”.
Todo cambió en una feria del sector, donde Ritchie conoció a Rita Pecilunas, directora de ventas de Otodata para el Medio Oeste. “Hablamos por más de una hora —en su mayoría sobre la vida. Y luego, de pronto, ya éramos clientes”.
El impacto ha sido transformador:
Menos desabastecimientos: “Antes de Otodata, los fines de semana en invierno podían significar más de 50 llamadas de emergencia. Hoy, son menos de cinco —y esas son de clientes sin monitores”.
Más eficiencia: “Todos nuestros tanques en alquiler tienen monitores. Ahora estamos en un 80% monitoreado y nuestra meta es llegar al 100%”.
Confianza del cliente: “Usamos los monitores como una garantía de no-desabastecimiento. Cada vez que usted puede decir ‘garantía’ a un cliente, le está dando tranquilidad —y asumiendo total responsabilidad”.
¿Por qué Otodata? Ritchie menciona tres razones: el liderazgo de Rita, la señal inigualable (incluso en zonas sin servicio celular) y la larga vida útil de la batería. “Nuestros monitores anteriores apenas duraban un año. Los de Otodata están hechos para durar”.
Mirando al Futuro: Tradición que Abraza la Innovación
La visión de Ritchie es clara: crecer de manera inteligente, ser más eficientes y construir una cultura donde la gente quiera trabajar. “Quiero que este sea un lugar del que mis hijos se sientan orgullosos”, comenta. Con seis hijos —cinco niñas y un niño—, la cuarta generación ya se muestra interesada. “Mis dos mayores vienen a trabajar los fines de semana. Eso significa mucho”.
También está siguiendo de cerca las tendencias de la industria, especialmente los mandatos de electrificación en estados como Maryland y Nueva York. “Aún no vemos cambios en Wisconsin o Michigan, pero estoy atento. Lo que pase en el este eventualmente llegará aquí”.
A pesar de los desafíos, Ritchie se mantiene optimista. “Me levanto motivado todos los días. Cuando el camión está marcado con su apellido, se hace lo que sea necesario para proteger ese legado”.
Palabras Finales: Un Consejo para la Nueva Generación
“Es más difícil de lo que parece”, admite Ritchie. “Pero vale la pena. He visto a mis padres construir este negocio. Yo crecí en él. Y estoy comprometido a asegurar que siga prosperando —no solo para nuestra familia, sino para nuestros empleados, nuestros clientes y toda la industria”.












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